Se produjo un error en este gadget.

jueves, 22 de enero de 2015

La Mamma


 
Cómo te extraño. No te das una idea lo difícil que se me hace intentar retener mis lágrimas cuando tu recuerdo me invade. No puedo dejar de pensar en tu partida, incierta y brusca, no puedo evitar imaginarme quién será tu dueño, cómo serán las manos que ahora te acarician, las que se pasean por vos disfrutando cada instante, cada milímetro de tu superficie, por qué caminos tapizados de grises hojas te mueves, tan grises como mi propia vida. Si me extrañas es algo que no sabré, ni tampoco si fue el destino o tal vez, fui yo mismo quien te dejó partir. Pero culpable, hay una sola.
Nunca me olvidaré de ese día.

-Hola
-¿Ya llegaste?  No sentí que entraras el auto.
-Es que tengo que volver a salir.
-Carlos... ¿todo bien, el trabajo?
-Bien...
-En la oficina, alguna novedad...
-Dale Susana, ¿qué querés decirme?
-Buona notte genero mio, come dici che stava?
-Carlos,  mamá va a quedarse unos días con nosotros.
-¿Tu vieja?!! ¿Cómo se te ocurrió invitarla? ¿No habíamos quedado en que íbamos a pasar el fin de semana solos, para eso mandamos los chicos a lo de mi hermana?
-Es mi madre. Me pidió  venir a pasar unos días, no me puedo negar ¿No?
-Nooo, por supuesto!! ¿No querrán venir  tu tía, tu prima y también el perro? Ya que estamos...
-¿Perro?... il cane ladra, ma per qué no va y se fica, per si acaso están llamando a la porta.
-¿Y hasta cuándo se va a quedar, me podés explicar?
- Bueno... una semanita, qué se yo. ¿Viste cómo quedó el jardín? Hoy vino  el del vivero y me trajo un montón de plantas nuevas.
-No me cambiés de tema, Susana. Sabés que a tu vieja no la soporto ni pintada en figurita.  Pero lo que más bronca me da, es que habíamos acordado una cosa y parece que vos no te hacés ningún problema por cambiarlo todo. No te interesa en lo más mínimo lo que a mí me puede gustar o no. Me estás cansando.
-Ma si está cansatto vaya y acuóeste un ratto, io le llevo la bolsa di aqua calente. Ma antes, fíquese que il cane ladra.
-Vamos, Carluchi,  no te pongas así.
-¡Cómo querés que no me ponga así! ¿No ves como desvaría?
-Alquilé un par de películas... bueno... ya sabés, de esas que te gustan. La vemos juntitos... bien tapaditos...
- ¡Sí, claro! Y tu vieja abriendo de repente la puerta de la habitación ¿No?
-La porta, per qué no va y se fica, filio mío, haber quiéne sono lo que lliaman. Il cane ladra.
-¡Cállese, vieja de mierda! Y vos, Susana, parece que tuvieras tres años. ¿Es que no podés pasarte sin tu mamita? No, claro, todavía no madurás, vos, la verdad me hubiera quedado en la oficina hasta mañana.
- Bueno, andate, si no te gusta tu casa, ya sabés lo que tenés que hacer.
-Perfecto, prefiero ir a un hotel antes de soportar a la vieja, metiéndose en todo,  hablando a los gritos, porque encima es sorda, vaciando la heladera, y además, seguro que debe pretender que la lleve a pasear en auto.
-Auto...  si usté lo decó marchando, voy aprontare mi bolso. Va bene, filia, te spero fuera.
-Pero váyase al demonio, si quiere,... ¡eh.. puede dormir afuera! -dijo gritando- Yo no me voy a ofender!!
-¡Siempre el mismo cretino!  Y ya que estamos en tema, tu vieja también me tiene podrida. Mirá, va a ser mejor que replanteemos nuestra situación. Vos te vas a lo de tu mamá, yo me quedo acá, hasta que se te pase la chifladura.
-Carlo, Dio mío, venga le dico...
-¿Usted otra vez acá? ¿No era que iba a dormir afuera? Déjese de molestar. Susana, dame las llaves del auto, me voy.
-Yo nos las veo... ¿Mamma, usted vio las llaves?
-Ma lo que io vi, es qui se llevarono su auto, stronzo.

Salí corriendo, y efectivamente ya no estabas. Cómo soportar esta pena... Pensar que hacía un mes me habías salido adjudicado... ¿Cuándo yo te volveré a ver?
Pero lo que es peor, aguantar a la vieja, cada vez que la veo, cuando me dice:

- Ahh, filio mío, ¿quiéne le dico que la mamma e sorda?



Maria Luz Brambilla




No hay comentarios.:

Publicar un comentario